Guía para el día de la prueba

ITV: la lista de diez minutos para pasar a la primera

La mayoría de los rechazos en la ITV son cosas pequeñas y visibles que puedes detectar en la puerta de casa una semana antes: bombillas, neumáticos, escobillas, líquido limpiaparabrisas. Repasa esta lista y la inspección será un trámite.

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Todas las luces e intermitentes

Da la vuelta al coche con ayuda (o con un reflejo en un escaparate): faros en ambas posiciones, luces de freno, intermitentes, antinieblas, luz de matrícula. El alumbrado es la mayor categoría de defectos y la reparación más barata de esta página.

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Neumáticos: dibujo, presión, daños

Al menos 1,6 mm de profundidad en las ranuras principales del dibujo, sin cortes, bultos ni lonas a la vista, y medidas iguales por eje. Un dibujo al límite no sobrevive al medidor del inspector.

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Escobillas, limpiaparabrisas, luna

Escobillas que limpian sin dejar rastro, surtidores que de verdad rocían, y ninguna piedra o grieta en la zona de barrido del conductor que estorbe la visión. Rellena el limpiaparabrisas: el depósito vacío cuenta.

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Claxon, cinturones, retrovisores

Un claxon que funciona, cinturones que anclan y recogen en todas las plazas, y los retrovisores obligatorios presentes, firmes e intactos. Treinta segundos de comprobación, todo puntúa.

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Testigos en el cuadro

Los testigos de motor (MIL), airbag y ABS encendidos de forma fija son defectos graves por sí mismos. El de líquido o desgaste de frenos suele calificarse como leve, pero sumado a otros puede costarte la inspección. Si hay uno encendido, diagnostícalo antes de la ITV, no se lo expliques al inspector.

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Escucha y siente en un trayecto corto

Golpes en los baches, chirridos al frenar, tirón hacia un lado: los defectos de suspensión y frenos que dominan la parte seria de la lista rara vez llegan en silencio. Una semana de margen convierte el rechazo en una simple cita.

Por qué suspenden los coches de verdad

Los datos del Ministerio de Industria que analiza AECA-ITV repiten el mismo cuadro cada año: alumbrado y señalización encabezan los defectos graves con el 23%, seguidos muy de cerca por las emisiones contaminantes con el 22%, las ruedas, neumáticos y suspensión con el 20% y los frenos con el 11,4%. Entre los cuatro suman tres de cada cuatro rechazos, y en turismos son las emisiones las que más pesan. Casi nada de esa lista necesita un taller para detectarse, y los defectos caros, frenos y suspensión, casi siempre se anunciaron antes con ruidos, tirones o vibraciones que ya merecían revisión.

Puedes pasar la ITV en el mes anterior al vencimiento sin perder fecha: si apruebas pronto conservas el ciclo, y si suspendes tienes margen para reparar y repetir sin dejar el coche parado.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la ITV?

Entre 20 y 45 minutos la inspección en sí, según la estación y el tipo de vehículo. Con segunda inspección tras una reparación pequeña, cuenta con medio día de coche ocupado.

¿Puedo circular con la ITV caducada?

No. Con la ITV caducada no puedes circular, ni siquiera camino de la cita: tener hora reservada no te libra de la multa de 200 euros, 100 con pronto pago y sin puntos. El único desplazamiento que ampara la norma es el del coche con ITV desfavorable que va al taller y vuelve a la estación. El seguro obligatorio no se anula, pero tu aseguradora puede negarte los daños propios o repetir contra ti si el siniestro tuvo causa mecánica. Reserva antes del vencimiento y la duda desaparece.

¿Qué pasa si mi coche suspende?

Recibes un informe con los defectos. Si es desfavorable, repara los graves y vuelve en un plazo máximo de dos meses desde la primera inspección: dentro de ese plazo la segunda suele ser gratuita, y puedes hacerla en la misma estación o en cualquier otra del país. Si es negativa, el coche solo sale de la estación en grúa, con el mismo plazo de dos meses. Pasado el plazo toca inspección completa otra vez. Los defectos leves también hay que repararlos en dos meses, aunque no te obliguen a volver.

¿Revisión antes o después de la ITV?

Reservar ambas en la misma visita suele ser lo más barato y caza puntos de mantenimiento que suspenderían igualmente. Si hay que elegir orden: primero la inspección y que la revisión arregle lo que encontró.

¿Algo de la lista necesita arreglo antes?

Reserva el trabajo con un taller local de confianza, o describe la avería y mecánicos verificados te hacen un presupuesto directo.

Reservar en un taller local

¿Qué pasa si el coche suspende?

Suspender no es el fin del mundo, y saber cómo funciona la segunda inspección te ahorra dinero y un viaje en balde.

En España el plazo está fijado por norma: dos meses desde la primera inspección desfavorable o negativa para reparar y volver. Dentro de ese plazo la segunda inspección suele ser gratuita, y no estás obligado a hacerla en la misma estación. Si te pasas, el coche tiene que pasar una inspección completa de nuevo y pagarla entera.

Nunca estás obligado a reparar en el taller que te sugieran. Pedir un segundo presupuesto es razonable y suele compensar, sobre todo en frenos y suspensión. Lo que importa es que el trabajo quede bien hecho y que vuelvas a la estación dentro del plazo.

Los defectos leves son la parte útil del informe

Un informe favorable llega a menudo con defectos leves anotados, y merecen más atención de la que suelen recibir.

Un defecto leve es el inspector diciéndote que algo es legal hoy y va camino de no serlo. Neumáticos cerca del límite, un amortiguador que empieza a sudar, corrosión que todavía no es estructural. Ninguno suspende el coche, pero la norma te da dos meses para repararlos y el año que viene son justo los que te suspenden.

Léelos como un presupuesto y no como una reprimenda. Un defecto leve en el dibujo de los neumáticos te dice más o menos cuándo vas a tener que comprarlos, que es más útil que descubrirlo en la inspección del año que viene sin tiempo para comparar precios.

Un comprador no ve el listado de defectos de tu ITV, pero sí ve en el informe de la DGT si el coche pasó en fecha o pasó tarde, año tras año. Sacará la conclusión obvia sobre cómo se ha mantenido.

Un hábito práctico: fotografía el informe cuando te lo den, con los defectos leves incluidos. Es más fácil encontrarlo en el móvil que en un cajón un año después, y así puedes comprobar lo que te señalaron antes de pedir la siguiente cita, en vez de llegar y esperar que nada haya ido a peor.